lunes, 4 de abril de 2011

Hay momentos en la vida en que una sola decisión, en un solo instante, cambia irremediablemente el curso de las cosas.
 Cuando decides disparar a alguien.
 Cuando decides quererlo o no quererla.
 Cuando decides tirar para delante.
Cuando decides mentir, traicionar, ocultar o cruzar la línea. Es décima de segundo podrá hacer girar todo al lado oscuro o inundarlo de luz. Podrá hacer de ti un héroe o un criminal. Podrá llevarte al cielo o al infierno. Pero siempre será un lugar desde el cual no podrás volver atrás...
  

No hay comentarios:

Publicar un comentario