Abrí los ojos lentamente, mi primer pensamiento no me sorprendió. Sabía que había surgido de los sueños generados por mi inconciente hacía unas pocas horas, de los que recordaba y probablemente de los que no. ¿En qué parte de aquella noche la idea se infiltró tanto en mi cabeza cómo para no dejar de resonar aún mientras veía el noticiero matutino? ¿Cuándo? ¿Dónde? Y más importante.. ¿Por qué? No me gustaba, no. Había hecho todo lo posible para acallar aquellos pensamientos y necesidades, no era dificil advertir que podían causar estragos en parte de mi vida. Pero aparecian, una y otra vez. Estaba cansada de soñar sobre lo mismo, de que la realidad no pareciera suficiente. ¿Qué podía hacer con aquello? Cambiarla, tal vez. Seguir esforzandome. Demostrarme que todo eso valía la pena, que se podía lograr algo mejor. O rendirme, de una vez por todas reconocer que la situación me había superado. ¿Qué iba a hacer?
De repente, recordé algo. Tal vez no era la única cansada...

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